Resulta más evidente cada día que la sostenibilidad se está convirtiendo en un asunto clave para el desarrollo de modelos de negocio de éxito. Es un hecho que se refleja en el creciente protagonismo del tema en los medios de comunicación, en su presencia en las agendas de las grandes citas empresariales, económicas o políticas y en el también cada vez mayor interés de la opinión pública.
Esta tendencia ha encontrado ya su reflejo en las estrategias de las grandes empresas en todo el mundo, tal y como concluye el informe Corporate Sustainability: a progress report elaborado por la práctica global de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG que señala que solo un 30 por ciento de las compañías no cuenta todavía con una estrategia de crecimiento sostenible.

Del informe, para el que se ha encuestado a 378 altos directivos de diversos sectores y procedentes de todo el mundo, se deduce también que traducir la voluntad de las empresas de convertir estas estrategias en hojas de ruta que aporten valor real no es una tarea fácil. Los directivos responsables de implementar estas estrategias se encuentran frecuentemente con algunas barreras identificables.
Por un lado, la carencia de herramientas y parámetros comunes –y sistemas de información– para valorar y analizar el impacto de los programas de sostenibilidad implica dificultades a la hora de tipificar estas estrategias. Por otro, actúan como obstáculos la financiación disponible y lograr elevar el ROI para así equiparar inversiones sostenibles a las convencionales. A estas se añade la ausencia de un marco regulatorio internacional claro y riguroso en el que las empresas puedan planificar con confianza y seguridad. A pesar de ello, casi la mitad de los encuestados expresó que a su juicio, las prácticas empresariales sostenibles se convertirán en una mayor rentabilidad.
Ted Senko, responsable global de la práctica de Sostenibilidad y Cambio Climático de KPMG y socio en la firma de Estados Unidos, señala en relación con esto que aunque se observa que la mayoría de las empresas saben qué deben hacer desde un punto de vista estratégico, “necesitan ayuda para elaborar modelos estratégicos y sistemas de información que determinen en qué medida éstos son realmente eficaces” especialmente “en la comparación de sus planes con respecto a los estándares de la competencia y en la optimización de su negocio para gestionar los retos que plantea un entorno regulatorio en constante cambio”.
Es destacable que dos de cada tres participantes considerase muy importante o crucial acordar un nuevo conjunto de normas así como que la mayoría se mostrase a favor del endurecimiento de las regulaciones internacionales si de esa forma se consigue reducir la complejidad y los costes de cumplir con normas estatales y nacionales tan divergentes.
En este sentido, Yvo de Boer, Asesor Global en materia de Cambio Climático y Sostenibilidad y antiguo Secretario Ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), insiste en la necesidad de que los próximos debates que se celebrarán en Durban (Sudáfrica) a culminen en acuerdos que permitan crear nuevos métodos basados en el mercado para ayudar a las empresas a cumplir sus objetivos en materia de sostenibilidad. “Debemos conseguir que el sector privado sea capaz de impulsar los objetivos de sostenibilidad, pero, para lograrlo, es necesario que exista un claro liderazgo en el sector privado y un apoyo firme por parte de los gobiernos” expresa.
Por su parte, José Luis Blasco, socio responsable de Cambio Climático y Sostenibilidad de KPMG en España, destaca de los resultados del informe el hecho de que “las empresas hayan comprendido que el concepto sostenible es una herramienta de gran utilidad para entender la forma en la que se están transformando los mercados” aunque “se deduzca que seguramente no transforma por si mismo las compañías”. “Por eso su integración está convirtiéndose en un vector clave de innovación”.
Tal y como concluye, “podríamos decir que el prototipo de la compañía más avanzada en este campo es una empresa global que observa en los mercados emergentes su principal motor de crecimiento, que busca la eficiencia y la innovación inteligente en sus procesos y que se encuentra cercana a las preocupaciones de los ciudadanos. Las empresas españolas no son una excepción y entre ellas se pueden encontrar interesantes enfoques que nada tienen que envidiar a las que se consideran pioneras en este campo”.